La reforma laboral —la Ley de Modernización Laboral (N° 27.802)— introdujo la modificación más profunda al régimen del trabajo de los últimos años, con foco en formalizar el empleo, modernizar las modalidades de contratación y reducir la litigiosidad. A continuación, las claves para empleadores y trabajadores.
Contrato Único de Trabajo (CUT)
Se prevé la creación del Contrato Único de Trabajo, una modalidad optativa para empleadores y trabajadores, pensada para simplificar y dar previsibilidad a la relación laboral.
Incentivo a la formalización (RIFL)
La reforma incorpora el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, que reduce las contribuciones patronales para las nuevas contrataciones durante un plazo de hasta 48 meses, abaratando el costo de registrar trabajadores.
Jornada laboral y banco de horas
Se habilita la posibilidad de extender la jornada diaria —de hasta 12 horas— mediante acuerdo escrito entre las partes, junto con la creación de un banco de horas que permite compensar las horas extraordinarias con descansos.
Fondo de cese e indemnizaciones
Se introduce un mecanismo alternativo al régimen indemnizatorio tradicional mediante un fondo de cese, orientado a dar previsibilidad a los costos de extinción del contrato y a reducir la conflictividad.
Economía de plataformas
La norma define una nueva categoría para el sector de aplicaciones, creando la figura del repartidor/trabajador independiente, encuadrado como un contrato de servicios y no como una relación de dependencia.
Reducción de la litigiosidad
Entre las medidas para descomprimir los juicios laborales, se permite cancelar las condenas firmes en cuotas: hasta 6 cuotas mensuales para grandes empresas y hasta 12 para las MiPyMEs.
Varios de estos puntos se complementan con su reglamentación posterior —como ocurrió con el RIFL—. En Andreatta & Asociados seguimos de cerca cada novedad para que empresas y trabajadores tomen decisiones informadas. Si la reforma impacta en tu actividad, podemos asesorarte.